
72 min |
España |
2001
"Ya ves" cantan los Cronopios coreados con entusiasmo por los adolescentes de Fuente Álamo. Unas horas antes el párroco del pueblo comienza a leerles a los feligreses en El Eclesiastés "Hay un momento para todo y un tiempo para cada acción", a lo que le sigue una larga cita de la que uno quisiera deducir que la vida será corta pero, al fin, el tiempo no es lo que nos falta. "Fuente Álamo" va en cierto modo de eso: de momentos vividos a conciencia y de un tiempo que se desliza placentero y recuerda el fluir de un río en calma. En todo caso un fluir que nada tiene que ver con las sobredosis de adrenalina y el frenesí urbano y ya sólo por eso nos envuelve en un estado de ánimo inocente y luminoso. La cámara se enamora de los personajes, el paisaje y los objetos y se instala con la ternura que le inocula la propia vida del pueblo.
Original format:
35 mm ColorLanguage:
CastellanoCamera:
Marc CistaréSound:
Verónica FontEditing:
David Vericat, Pablo GarcíaProduction:
Luis Miñarro. Ramón García y Núria Pérez de LaraFestivals
Festival de Cine Independiente de Barcelona “L’Alternativa” 2001
Festival Internacional de Cine Mediterráneo de Montpellier 2002
Roma Film Festival 2002
Festival “Filmer A Tout Prix” 2002
Festival dei Popoli 2002
Bfi London Film Festival 2002
Doc’s Kingdom 2002
Festival Internacional de Karlovy Vary 2002
Festival du Nouveau Cinema et des Noveaux Medias de Montreal 2002
Festival de Documental de Lisboa 2002
Cinema du Reel 2005
Festival Internacional de Cine Mediterráneo de Montpellier 2002
Roma Film Festival 2002
Festival “Filmer A Tout Prix” 2002
Festival dei Popoli 2002
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Festival de Documental de Lisboa 2002
Cinema du Reel 2005
Text on the film
Menos mal que en este cine español que ha optado por ser ciego y sordo aunque resultón y estruendoso, subsisten o surgen algunos resistentes, cuyo único punto en común parece ser que respetan la realidad, el cine y al espectador, y que por tanto confían en ellos. Es Fuente Álamo, la caricia del tiempo, primera promesa de Pablo García, lo que más esperanza me permite depositar aún en el futuro de nuestro cine. Es una película atenta y generosa, que espera con paciencia y serenidad, sin temor al azar, a que las cosas sucedan, sin violentarlas: las capta así en su verdad, con su gracia, con su dramatismo no amplificado. Hay vida en ella, más allá del documento, y es, sin proponérselo, una película verdaderamente musical.
Miguel Marías
Miguel Marías
